"...La Morocha..."

sábado, mayo 06, 2006

"El grito"


Era tarde.
Había perdido la noción del tiempo.
Llovía hacía días.
No pensaba en otra cosa que en el sonido del agua golpeando los vidrios.
Estaba envuelto en un autismo emocional.
Le ardían los ojos.
Lloraba.
No se había bañado. No había comido.
Sentía que una bomba dentro de él estaba a punto de explotar.
Con movimientos casi automáticos, tomó sus documentos, su billetera y los puso en un bolso.
Salió a la calle.
Seguía lloviendo.
Parecía no notarlo.
Sería de madrugada.
Se detuvo en la parada de colectivos, junto a una pareja de enamorados a la que tampoco le importaba mojarse.
Esperó unos diez minutos a que llegara el bus.
Subió. Los enamorados no pudieron separarse.
Oír su propia voz después de tantos días lo estremeció. “ochenta centavos”, dijo. Y caminó hacia el fondo del micro.
Solo él y el chofer compartían el viaje.
El señor que conducía parecía sacado de un tango. Tenía voz ronca, mirada melancólica, manos ásperas y una frente ancha en la que tenía arrugas que podían contar su historia.
Lo miró por el retrovisor y le dijo: “Pibe… ey pibe… acá termina el recorrido”.
Intentó sonreír pero solo le salió una mueca de cansancio.
Bajó como pudo.
Otra vez la lluvia lo castigaba.
Parecía no importarle.
Intento tomar el subte, pero estaba cerrado.
Camino unas diez cuadras. Se detuvo en un puesto de flores y compro un ramo de margaritas.
El florista lo miró con desconfianza y después de unos segundos con compasión: “querido estas descalzo”, se animó a decirle.
Tomó las flores y siguió caminando.
Sus sentidos estaban anulados. De repente sintió una furia incontenible y precipitó las flores por el aire.
Comenzó a correr. Parecía hacerlo en cámara lenta. Su cuerpo ya no respondía a sus impulsos.
Corrió y corrió. Llegó al cementerio. Se arrodilló sobre el sepulcro de su padre y un grito desgarrador salió de su vientre: “Te amo papá”
Nunca antes se lo había dicho.
Gritó y gritó hasta quedarse sin voz. Repitiendo la misma frase.
Despertó horas después. Abrazado a la tumba.
Ya no llovía.
Su dolor estaba adormecido.
Se levantó. Ahora caminaba muy lento. Tomo un taxi y regresó a su casa.


3 Comments:

  • At 2:20 p. m., Blogger Marce said…

    Simplemente MUY TRISTEEEEE!!!, menos mal que hoy estoy de animos porque sino...
    Lo mejor, la pareja de la parada del autobus que no se podia despegar jajajajajajaja
    Un besete chuquilla, hasta el proximo!

     
  • At 9:30 a. m., Anonymous Emiliano said…

    La verdad que es una historia bastante dura que en varios ambitos y pasajes de la vida suele ocurrir: el de reconocer a un ser importante en tu vida una vez que ya no esta. Seria buen ejercicio para todos el darle el valor justo a las personas que amamos y hacerselo saber aunque sea con un detalle cada dia........

     
  • At 2:39 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Nono said

    Bueno, me gusto , se nota que te resulta facil describir en palabras los sentimientos .-

     

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